Este castillo formó parte de la defensa de la ciudad de La Coruña en el siglo XVI, el propósito era defenderla desde el mar ya que era un pequeño islote, que albergaba una ermita dedicada a San Antón, monje cristiano, fundador del movimiento eremitico. En 1994 fue declarado un Bien de Interés Cultural, destaca la colección de orfebrería pre y protohistórica. Se cuenta que en este lugar murió “El Hombre Lobo de Allariz”, cuyo sexo no se determinó, llamado Manuel/a Blanco Romasanta, autor de 13 asesinatos durante el siglo XIX.